

Casi nunca he vivido materialmente de mis creaciones cinematográficas. Sólo he soñado mis películas; en ellas he sido, la mayoría de las veces, el pintor y el escritor. Mis obras nunca han vivido a través de instancias, de instituciones sumisas y alejadas de sus deberes culturales.
Marcel Hanoun
© Luis Enrique Carrión
La ‘crisis’ ha sido y podrá seguir siendo el motor que permite desarrollar nuevas manifestaciones artísticas. La excepción y la diversidad cultural son trampas para hacernos creer que la cultura está separada del dinero, que no está condicionada por la previa rentabilidad financiera, que es un puro comercio del espíritu, insumisa a las reglas del vulgar comercio y su transacción.
VENTI PRODUCCIONES cree en el cine independiente, de ‘calidad’,’experimentación’,’creación’, donde lo importante no son los presupuestos, lo importante es la historia y su puesta en escena.
Nuestros trabajos audiovisuales no han tenido nada que ver con la propaganda de cierta inteligencia servil y de conveniencia, sin creatividad, sin curiosidad, que sólo sobrevive gracias a tomar partido por lo que tiene un horizonte comercial.
Somos consciente de que la cámara es sólo una herramienta, un peso mental que debe servirnos para penetrar en un mundo y descubrir junto con el espectador virtual, la consciencia compartida de una realidad conocida por todos y siempre, evidente y sorprendente.
ANTIDOGMA
1. Lo sobrenatural en el cine es tan sólo lo real presentado de una forma más precisa, es decir, las cosas reales vistas en primer plano.
2. Aunque la superficie realista no es más que eso, una superficie, y el material sin tratar de la vida real es el material puro de lo trascendente, las películas terminarán siendo siempre documentales.
3. El sonido debe crear un espacio de lo posible, en un mundo a medio camino entre la memoria y la historia.
4. El guión es la convergencia, la concentración, el caos, el colapso de un tiempo expandido, reducido, condensado, es el deslumbrante intercambio de ideas y un vistazo en una zona abolida.
5. Los actores no deben pensar la psicología de los personajes ni colocarse en ‘posición de’ para decir los textos, sino simplemente decirlos, pronunciando una palabra tras otra automáticamente. El actor debe transmitir una realidad que no esté limitada a un solo personaje, sino que lo trascienda. Por lo tanto, no se trata de una interpretación psicológica sino automática, un actor no debe controlarse, no debe ser consciente de si mismo.
6. La superficie de lo real se debe construir siempre con una serie de detalles: pequeños sonidos ambiente, los objetos, escenarios corrientes, rostros en el límite de la inexpresividad. Esto se logra utilizando el plano detalle y luego el plano general, es decir, yendo alternadamente de lo particular a lo general para nunca perder de vista la trascendencia. Porque para darle una forma a lo cotidiano y estilizarlo es más pertinente eliminar que adicionar, ya que la clave es reducir todo a su mínima expresión.
7. Para retardar o anular las emociones, hay que llevar al espectador al encuentro con la forma.
8. La película NO PUEDE TENER UNA ACCIÓN O DESARROLLO SUPERFICIAL. Y para ello, las imágenes deben reflejar siempre un equilibrio exhaustivo de la composición y los pesos, de modo que la película sea una interpretación, el equilibrio perfecto entre la expresión conceptual artística y la escena misma.